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Como Red de Fe por la Justicia Climática; Abya Yala Latinoamérica y el Caribe, nos pronunciamos frente a la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, en Santa Marta, Colombia, abril 2026, desde una inspiración profética y de esperanza, afirmando 7 pasos fundamentales para hacer posible esta Transición.

  1. Más allá del enfoque en el ‘qué y el cómo’, es necesario preguntarse ´para y con quiénes´ se hace la transición justa. Esto requiere incorporar las voces de las comunidades afectadas por el modelo extractivista: los pueblos indígenas, campesinos y afrodescendientes en Abya Yala, Latino América y el Caribe. Una transición justa ubica en el centro a las víctimas y sobrevivientes del sistema dominante, quienes han visto sus territorios despojados; ríos, montañas y ecosistemas robados de su vitalidad.
  2. Más allá de las políticas con lógicas utilitaristas, como son: el énfasis en la reducción de las emisiones, costos y beneficios económicos, y mercados de carbono, o la transición energética ‘verde’ que se desarrolla de espalda a las condiciones de salud y biodiversidad, una transición justa prioriza la vida en los territorios sin postergaciones. Por eso, exigimos una evaluación participativa obligatoria de la demanda energética y del impacto socio-ecológico previa a la aprobación de proyectos, y la aplicación de salvaguardas vinculantes, incluidas la suspensión de financiamiento y licencias en caso de riesgo de despojo, para garantizar la prevención de daños, la restitución y la reparación.
  3. Más allá de las soluciones basadas en la ciencia occidental universalista, y las propuestas del sector tecnológico, donde los sistemas de conocimiento ancestral son vistos como “solo complementarios”, una transición justa necesita la paridad epistemológica de los saberes tradicionales, las cosmovisiones y cosmovivencias indígenas, las espiritualidades y las culturas de cuidado, como fuentes legítimas y vinculantes para la toma de decisiones climáticas.
  4. Más allá de estructuras de gobernanza de Estado y Mercado que sólo permiten la participación simbólica de los territorios, y reproducen desequilibrios económicos y políticos, la transición justa requiere soluciones basadas en territorios y culturas, desde una gobernanza comunitaria, que parte de los derechos colectivos como la autodeterminación, el consentimiento libre, previo e informado, y el poder de decisión vinculante de los pueblos, respaldada por procedimientos públicos de monitoreo participativo, medidas provisionales y sanciones por incumplimiento.
  5. Más allá de una transición instrumental, donde se transita de un recurso para extraer otro, en pos de mantener un mismo modelo energético y económico de consumo, una transición justa requiere una transformación socio-ecológica y económica estructural del sistema mismo, que interpele críticamente un estilo de vida suntuoso y reconozca la deuda histórica y las obligaciones de reparación y restitución de los países del Norte, admitiendo la insostenibilidad fundamental del sistema capitalista financiero sostenido por pequeños grupos de corporaciones, el extractivismo y el armamentismo.
  6. Más allá de una transición meramente energética, en la cual la trazabilidad de los procesos no es transparente, proponemos una transición integral y perdurable, que tiene como centro la agroecología, la soberanía alimentaria, el manejo forestal local, la restauración comunitaria, las economías locales y solidarias y las políticas energéticas con enfoque social, donde las comunidades y el derecho de la naturaleza están por delante de los beneficios corporativos.
  7. Finalmente, como comunidades de fe e instituciones religiosas, nos comprometemos a transformar nuestras narrativas religiosas y éticas más allá de visiones antropocéntricas y posturas jerárquicas; continuaremos trabajando en la promoción de una ética de la relacionalidad y una eco-espiritualidad que celebra lo sagrado de la vida en esta Tierra, la reconciliación entre las religiones y el fortalecimiento de iniciativas comunitarias y derechos colectivos, para contribuir a una transición integral, solidaria y popular. Una transición más allá de los combustibles fósiles, para que nuestros territorios y comunidades tengamos vida plena.

 

ENGLISH VERSION BELOW


STATEMENT BY THE CLIMATE JUSTICE AND FAITH NETWORK

ON THE FIRST CONFERENCE ON THE TRANSITION AWAY FROM FOSSIL FUELS

IN SANTA MARTA, COLOMBIA, APRIL 2026

As the Climate Justice and Faith Network Abya Yala Latin America and the Caribbean, we issue this statement regarding the First Conference on the Transition Away from Fossil Fuels, to be held in Santa Marta, Colombia, in April 2026, drawing on prophetic inspiration and hope, and affirming seven fundamental steps to make this transition possible.

  1. Away from focusing on the “what and how,” we must ask “for whom and with whom” a just transition is being made. This requires incorporating the voices of communities affected by the extractivist model: Indigenous peoples, peasants, and Afro-descendants in Abya Yala, Latin America, and the Caribbean. A just transition places at its center the victims and survivors of the dominant system, who have seen their territories stripped bare; rivers, mountains, and ecosystems robbed of their vitality.
  2. Away from policies based on utilitarian logic, such as: the emphasis on emissions reduction, economic costs and benefits, carbon markets, or the “green” energy transition that proceeds without regard for health conditions and biodiversity, a just transition prioritizes life in these territories without delay. Therefore, we demand a mandatory participatory assessment of energy demand and socio-ecological impacts prior to project approval, and the implementation of binding safeguards—including the suspension of financing and permits in cases of risk of dispossession—to ensure the prevention of harm, restitution, and reparations.
  3. Away from solutions based on universalist Western science and proposals from the technology sector—where ancestral knowledge systems are viewed as “merely complementary”—a just transition requires the epistemological parity of traditional knowledge, Indigenous worldviews and ways of life, spiritualities, and cultures of care as legitimate and binding sources for climate decision-making.
  4. Away from state and market governance structures that allow only symbolic participation by territories and reproduce economic and political imbalances, a just transition requires solutions grounded in territories and cultures, through community-based governance rooted in collective rights such as self-determination, free, prior, and informed consent, and the binding decision-making power of peoples, backed by public participatory monitoring procedures, provisional measures, and sanctions for non-compliance.
  5. Away from an instrumental transition, where one resource is exploited to then extract another, in pursuit of maintaining the same energy and economic model of consumption, a just transition requires a structural socio-ecological and economic transformation of the system itself, one that critically challenges a lavish lifestyle and acknowledges the historical debt and the obligations of reparation and restitution of the countries of the North, admitting the fundamental unsustainability of the capitalist financial system sustained by small groups of corporations, extractivism, and the arms industry.
  6. Away from a purely energy transition, in which the traceability of processes is not transparent, we propose a comprehensive and lasting transition centered on agroecology, food sovereignty, local forest management, community restoration, local and solidarity-based economies, and socially focused energy policies, where communities and the rights of nature take precedence over corporate profits.
  7. Finally, as faith communities and religious institutions, we commit to transforming our religious and ethical narratives away from anthropocentric visions and hierarchical positions; we will continue working to promote an ethic of relationality and an eco-spirituality that celebrates the sacredness of life on Earth, reconciliation among religions, and the strengthening of community initiatives and collective rights, to contribute to a comprehensive, solidarity-based, and people-centered transition. A transition away from fossil fuels, so that our territories and communities may have life in all its fullness.

 

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